En impacto de la Leishmaniosis en la Argentina

La Dra Natalia Luka entrevista a Veterinaria Fernanda Iglesias, docente investigadora de la Catedra de Parasitología y Enfermedades Parasitarias, FCV. UBA y Presidenta de AAPAVET

Vet. Fernanda Iglesias

Vet. Natalia Luka: Cómo ves la situación epidemiológica a nivel país, y como ves a Buenos Aires y alrededores a nivel de impacto

Fernanda Iglesias: Argentina tiene una zona endémica que abarca la provincia de Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa. También Se han encontrado en Entre Ríos, Concordia, Gualeguaychú, Santiago del Estero, Córdoba y Buenos Aires. Esto nos da una idea que la enfermedad se viene desplazando, bajando desde el noreste (NEA) del país hacia el oeste y sur. Respecto a Bs As los casos hallados hasta ahora, son de animales que venían desde exterior y del norte del país. Es importante destacar que se ha encontrado el vector (Lutzomyia longipalpis) en distintas partes de la Argentina. De ahí la importancia de contar en Zonas que no son endémicas como Bs As, pero que epidemiológicamente tiene el clima favorable para que se convierta de una zona de riesgo a endémica con una vigilancia epidemiológica haciendo hincapié en el desplazamiento de los animales de zona enzootica a zonas de riesgo.

NL:¿Cuáles son los vectores de la Leishmaniasis canina?

FI:
La Leishmaniosis visceral es una enfermedad parasitaria producida por Leishmania infantum u Leishmania chagasi transmitido por un flebótomo, insecto vector que en el viejo mundo pertenece al género Phlebotomus y en el nuevo Mundo al género Lutzomia.

NL:¿Cómo es el diagnóstico de la leishmaniosis y cómo debe ser realizado?

FI:
Respecto al diagnóstico no siempre resulta sencillo; sobre todo en zona enzoótica donde es imprescindible diferenciar infección de enfermedad. Un título positivo en casos de zonas endémicas no se puede indicar que es un enfermo, de ahí la importancia de cuantificar anticuerpos. Ahora lo que uno se puede preguntar: ¿Que significa tener un título positivo y tener un paciente que se encuentre clínicamente sano? El contacto con el parasito puede inducir a la producción de una cantidad de anticuerpos, que en un animal inmunocompetente irán disminuyendo mientras se va estableciendo una inmunidad celular protectora. La cinética de los anticuerpos es lenta y pueden tardar meses en desaparecer. Por lo tanto en una serología debo tener presente la titulación respecto al punto de corte del laboratorio, lo que me indica que un resultado positivo no es suficiente. La seroconversión nos aclara más el panorama del diagnóstico. Un título bajo puede ser no significativo en casos transitorios u cuando se mantiene a lo largo del tiempo. Sin embargo un aumento en más de dos títulos de dilución puede indicar recaída u enfermedad.
Respecto a las técnica inmunoserológicos diagnóstico para Leishmaniosis es necesario tener en cuenta la sensibilidad y especificidad de la misma. Un Test rápidos que se realiza en la clínica solo indican positivo o negativo sin medir la cantidad de anticuerpos. Un resultado positivo, necesitaría otra prueba adicional cuantitativa, para precisar si la cantidad de anticuerpos es lo suficientemente elevada como para considerarlo enfermo. Un resultado negativo en un animal sin síntomas indicaría, con alta probabilidad, que el perro está sano.
Respecto a los test cuantitativos puedo tener varios: IFI, ELISA y PCR.
A nivel oficial se utiliza la prueba RK39, esta prueba presenta una sensibilidad variable con una baja especificidad. Obteniendo resultados de falsos negativos en paciente infectados y falsos positivos en pacientes que presentan las siguiente agentes u enfermedades: Ehrlichia canis, Trypanosoma cruzi y Toxoplasmosis. Creo que lo más preocupante de toda prueba son los falsos negativos, aunque no es grato para cualquier colega decirle al dueño del paciente sospechoso que es positivo cuando en realidad el paciente se encuentra enfermo de Ehrlichiosis, dando un resultado falso positivo. De ahí la importancia de conocer bien la enfermedad y su diagnóstico.
NL: ¿La medicina del viajero canino hoy está empezando a realizarse: nos contas tu opinión al respecto?

FI: Recientemente se ha aprobado una vacuna en Argentina: Canileish (Virbac). La vacuna no evita la infección sino que reduce ampliamente la probabilidad de las manifestaciones clínicas en el perro. Es una herramienta que debe ser combinada siempre con las otras medidas. Es importante que los perros que sean candidatos a la vacunación, antes de empezar con el esquema, sean negativos a la enfermedad y tengan más de 6 meses de edad.

Lo más importante es la educación del propietario para generar una tenencia responsable sobre su mascota. Que sepa sobre esta enfermedad, que es una zoonosis, y se comprometa a aplicar las medidas de prevención.

La medida de prevención fundamental es el uso de collares y/o pipetas que tengan piretroides sintéticos y que sean de acción prolongada. Estas drogas (especialmente la deltametrina, permetrina y la flumetrina) repelen a los flebótomos y evitan que los perros sean picados y consecuentemente, se transmita el parásito Leishmania.  Hay que tener en cuenta que si se ponen pipetas debe ser dos días antes de viajar y en el caso de los collares, 15 días antes.

No se debe olvidar la prevención de esta enfermedad en los gatos mediante el uso de un collar con flumetrina – imidacloprid. El mismo dura 8 meses y reduce el riesgo de que el felino sea picado por los flebótomos. Cabe destacar que la flumetrina es el único piretroide que puede ser usado en gatos ya que el resto son tóxicos para esta especie.

Para el caso de los humanos también se recomienda si viaja a zona endémica el uso de repelentes con DEET.

NL:¿Cuáles recomendaciones le darías a una mascota de Buenos Aires que viajara a regiones endémicas de leishmaniasis visceral canina?

FI:
Hay dos formas de evitar el desarrollo de la enfermedad en el animal. Primero evitar el contacto con el vector infectado y segundo es poder actuar sobre medidas preventivas en el parásito.
NL:¿Cuáles son las medidas preventivas que aconsejas?

FI:
Las medidas preventivas que hoy en día tenemos son respecto al vector la utilización de distintos productos insecticidas y repelentes aplicados directamente sobre el animal disminuyendo el número de picaduras, por lo que el peligro de infección de leishmaniosis, sigue existiendo.
La vacunación es una medida preventiva que actúa sobre el parasito (Leishmania infantum u Leishmania chagasi) que limita el desarrollo de la enfermedad. Es por ello que combinar la vacunación con los insecticidas es el método más efectivo para proteger al paciente contra la enfermedad. Respecto a la vacunación es importante aclarar que solo perros en buen estado de salud puede recibirla, por lo tanto es necesario realizar un test de diagnóstico de la leishmaniosis, para confirmar que está, en condiciones de recibir la vacuna. La primovacunacion consiste en la aplicación de tres inyecciones subcutáneas administradas a intervalos de 3 semanas y posteriormente solo es necesaria una revacunación anual.
Esta enfermedad produce en gral miedo tanto a los dueños como a los colegas cuanto más se conozca respecto a la leishmaniosis, esos miedos tienden a desaparecer y se tiende a aplicar medidas preventivas como curativas de la misma.